El santo «viejito» Luis Posada Carriles. (#Cuba,#Miami,# Madrid)

Por: Nicanor León Cotayo.

 

El terrorista Luis Posada Carriles valoró como una «absurda fábula» las denuncias de Venezuela sobre su vinculación con el plan de magnicidio contra el mandatario, Nicolás Maduro, y el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello.
Posada envió su mensaje desde Miami a través del señor Hernández, el cual agregó: «¿Quién se va a comer ese cuento?», y lo achacó a necesidades políticas de los chavistas.
Asimismo, el empleado jurídico del famoso terrorista calificó de «infamias» todo lo sacado a la luz por la máxima dirección del gobierno de Venezuela que mucho compromete a su cliente.
Pero, más allá de las palabras, ¿cuáles son algunos de los antecedentes que arrastra este prófugo de la justicia venezolana que se llama Luis Posada Carriles?
El santo viejito es un antiguo policía del tirano Fulgencio Batista y Zaldívar, que salió de Cuba luego del triunfo de la Revolución de 1959.
El 24 de octubre de 1976, The New York Times informó que «los terroristas que lanzaron una ola de atentados en siete países, durante los dos últimos años, fueron productos de la CIA», y entre ellos mencionó a Luis Posada Carriles.
El hecho más atroz en el que tomó parte fue la voladura en pleno vuelo frente a la isla caribeña de Barbados, de un avión civil cubano donde el 6 de octubre de 1976 viajaban 73 personas, todas muertas.
Los autores materiales del hecho fueron los mercenarios venezolanos Hernán Ricardo Losano, un hombre cercano a Posada Carriles, y Freddy Lugo, fotógrafo amigo del primero, ambos detenidos en Trinidad y Tobago recién llegados de Barbados.
Un comunicado de la policía de Caracas, distribuido nueve días después del sabotaje del día 6, indicó que al registrar oficinas de Posada, «se encontraron pruebas acerca de las vinculaciones entre los ciudadanos venezolanos apresados en el exterior y dicha empresa».
Fue en tal escenario que atraparon a Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, acusados de ser los autores intelectuales de la masacre acaecida en las cercanías de Barbados.
Con esos y otros graves antecedentes en sus manos, la jueza venezolana Delia Estava Moreno dictó auto de detención contra Posada, Bosch y sus dos mercenarios, «por homicidio, fabricación y uso de armas de guerra y porte de documentos falsos».
Pero el proceso judicial muy pronto se vería torcido por brutales presiones de la CIA y la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), lo que explica la renuncia de la jueza Estava Moreno.
El 18 de agosto de 1985, con el apoyo de ambos aliados, Posada Carriles abandonó, caminando tranquilamente por su interior, la cárcel de supuesta máxima seguridad donde estaba en Caracas.
Una vez más respaldado por sus cómplices de Miami, en 1994 publicó su libro Los caminos del guerrero, una asombrosa oda al terrorismo que llega a regalar nombres y apellidos de sus cómplices.
El 12 de julio de 1998, durante una entrevista con The New York Times, proclamó ser quien más atentados ha ejecutado contra Cuba y se atribuyó la responsabilidad por los sucedidos en hoteles de La Habana en 1997, cuando asesinaron al joven turista italiano Fabio Di Celmo y causaron heridas a otros.
Dos años más tarde, el 17 de noviembre a las 2:30 p.m., un fuerte operativo de la Policía Técnica Judicial de Panamá capturó a Luis Posada Carriles en una residencia de esa nación junto a tres de sus hombres.

¿Razón? Se descubrió que iban a perpetrar un atentado en un local de la Universidad Nacional con una carga de 9 kilos de explosivos C-4 para asesinar a Fidel Castro cuando hablara ante numerosos estudiantes que también hubieran perecido.
En 2011 afrontó un juicio en el Paso, Texas, donde autoridades norteamericanas lo acusaron de todo, menos de terrorista. Como parte del proceso, la Oficina de Inmigración de Estados Unidos envió una carta a Posada Carriles en que, junto a otras ideas, le afirma:
«…usted continúa siendo un peligro para la comunidad y un riesgo para los vuelos… su historial de participación en actividades delictivas, de vínculos con personas involucradas en actividades delictivas e intervención en actos violentos, indica que usted hace caso omiso de la seguridad del público en general…».
Magnífico análisis de la Oficina de Inmigración de Estados Unidos sobre el santo viejito, Luis Posada Carriles, que refuerza aún más la credibilidad de lo dicho ahora respecto a él en Venezuela.

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