Cumbre de #Unasur, otro paso hacia la integración regional. (#Cuba, #Miami, #Madrid)

Por Roberto Castellanos *

La VII Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), celebrada en Surinam, confirmó los tiempos que corren en el área, donde la integración y la unidad son objetivos fundamentales.

Pese a la habitual existencia de diferencias políticas y económicas, la reunión demostró que ese foro es un factor esencial en el tablero geopolítico regional e internacional, y una fuente de estabilidad.

Uno de los logros más importantes de la cita fue el debate sobre el fortalecimiento institucional de Unasur con vista a evitar su burocratización.

La propuesta, impulsada por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue respaldada por varios países, en especial por Bolivia y Ecuador.

Según Maduro, es necesario detener el crecimiento de consejos ministeriales, y por el contrario, revisar la labor de los 12 que actualmente funcionan.

Caracas también solicitó a los cancilleres trabajar en los próximos dos meses en un plan de acción para simplificar el funcionamiento de la Unión.

Tras ese tiempo, se organizará una nueva cumbre para discutir “decisiones concretas en cuestiones de desarrollo industrial, económico, financiero, de defensa, salud, energía, educación y alfabetización en la región”, detalló Maduro.

El objetivo es evitar la burocratización del organismo y mantener su esencia: un foro que consolide una estructura institucional para la integración de los pueblos suramericanos, tanto en el plano político como en el social y el económico.

Es necesario retomar el espíritu original de la Unasur. Pasemos definitivamente a tomar decisiones, recalcó Maduro.

Otro punto clave fue la defensa de varios mandatarios de una doctrina militar suramericana “por primera vez en 200 años”, un proyecto que ya comenzó a tomar forma con el desarrollo de Unasur-I, un avión de entrenamiento diseñado y financiado de forma conjunta.

La propuesta de crear un Centro de Solución de Controversias de la Unasur también va encaminada a romper las ataduras con los centros de poder en Washington y Europa, y a buscar una mayor independencia financiera.

Ese fue uno de los principales planteamientos de Ecuador, que mantiene un contencioso con la petrolera estadounidense Chevron, la cual según Quito invirtió más de 400 millones de dólares en una campaña para desprestigiar al gobierno de Rafael Correa.

La justicia ecuatoriana condenó en 2011 a la multinacional a pagar más de 19 mil millones de dólares como indemnización por daños ambientales en la Amazonía, pero sus abogados recurrieron ante un tribunal internacional que falló contra Ecuador.

En la “Declaración de Paramaribo”, los presidentes condenaron de forma enérgica una intervención militar en Siria al margen de Naciones Unidas, con lo cual la región muestra una vez más sus diferencias con las políticas militaristas de Washington.

El texto “hace un firme llamado a la paz, esperando que el pueblo sirio, en el ejercicio de su soberanía, pueda encontrar una solución pacífica y negociada al conflicto”.

También pide el cese inmediato de la violencia, la suspensión del suministro de todo tipo de armamento por parte de otros países hacia el territorio sirio, el respeto al derecho internacional humanitario y el inicio del diálogo entre las partes.

NUEVOS AIRES RECORREN EL CONTINENTE

Símbolo de los aires que recorren el continente fue el encuentro sostenido por los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Paraguay, Horacio Cartes, quienes analizaron un eventual restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Precisamente, la cumbre sirvió para darle la bienvenida a Asunción, suspendida del organismo en 2012 tras la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

El decidido apoyo de Caracas al mandatario constitucional paraguayo provocó una ruptura de las relaciones diplomáticas.

Más concluyente fue la reunión entre los mandatarios Dilma Rousseff y Evo Morales, que puso fin a un impasse por la fuga del senador boliviano Roger Pinto desde la embajada brasileña en La Paz.

Pinto, acusado de corrupción por la justicia boliviana, estaba refugiado en esa sede desde hace 15 meses y escapó a Brasil con la complicidad de funcionarios de ese país, lo cual fue criticado por Rousseff.

Nadie podrá enfrentar a nuestras naciones, afirmó Morales, quien denunció que sectores brasileños buscan una confrontación bilateral.

No obstante, Unasur tiene tareas pendientes, la primera de ellas simplificar su organigrama y dotar a su secretario general de más poder, con el fin de adoptar las decisiones cotidianas de una forma rápida y sin trabas burocráticas.

La fundación del Centro Regional de Resolución de Controversias y del Banco del Sur son otros dos aspectos fundamentales para lograr mayor independencia económica, un tema que pasa por la creación de una arquitectura financiera común.

No obstante, con su política integracionista e independiente, Unasur se consolida como un foro de peso en el concierto mundial y un actor clave en los cambios que atraviesa Latinoamérica desde hace una década.

DE PARAMARIBO A GEORGETOWN

La cumbre de Unasur fue seguida de una visita del presidente venezolano a la vecina Georgetown, donde Maduro y el mandatario de Guyana, Donald Ramotar, ratificaron los lazos de hermandad y cooperación entre ambos países.

El encuentro ocurrió en ocasión de la V Comisión Binacional de Alto Nivel, donde Ramotar se mostró satisfecho por los resultados y resaltó el papel del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, en el establecimiento de una nueva visión que hizo posible la profundización de los vínculos bilaterales.

Por su parte, Maduro exaltó los resultados de la V Comisión Binacional de Alto Nivel, que permitió ahondar en la cooperación en las esferas de Consulta Política; Agricultura y Alimentación; Transporte Terrestre, Acuático y Aéreo; Energía; Educación y Cultura.

Al referirse a la región del Esequibo, Maduro expresó su voluntad de ratificar como método de Derecho Internacional para la solución pacífica del conflicto limítrofe la estrategia de buenos oficios del Secretario General de la ONU.

Venezuela y Guyana mantienen diferencias relacionadas con el territorio del Esequibo, del que Caracas reclama 167 mil 839 kilómetros cuadrados en la frontera común, lo que supone tres cuartas partes del territorio guyanés.

El litigio por esa extensión de tierra, muy rica en recursos naturales, se remonta a cuando ese territorio guyanés limítrofe con Venezuela pertenecía a Reino Unido, disputa que se ha mantenido tras la independencia del país en 1966.

Maduro ratificó la disposición de Venezuela de canalizar estos temas complejos por el camino de la paz y la vía diplomática para resolver los puntos donde existan diferencias e insistió en “no dejarnos arrastrar nunca más por los caminos del odio, como en el pasado lo hiciera la oligarquía venezolana”.

*Periodista de la redacción Centroamérica y Caribe de Prensa Latina.

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